VI Ciclo de cine e historia: Un, dos, tres

La Guerra Fría 

Tras el final de la II Guerra Mundial, se abrió un período difícil en el que la reconstrucción de los daños causados por la misma junto a la ordenación geopolítica del mundo supuso un desafío que pondría a prueba las alianzas del conflicto con las potencias del Eje. 

La alianza de los occidentales con la URSS devendría en un enfrentamiento sordo con una serie de acontecimientos bélicos (de mayor o menor gravedad) que supusieron el enfrentamiento entre dos modos diametralmente opuestos de entender la sociedad, la económica y la política: las llamadas democracias populares y las democracias occidentales, el comunismo y el capitalismo, la centralización económica y la economía de libre mercado. 

En el transcurso de tales años (1947-1991) se llegaron a producir enfrentamientos armados (pero nunca directos entre las dos superpotencias: USA y URSS) que pusieron al planeta en riesgo de una guerra nuclear: los nombres de Corea, Vietnam, el conflicto de los misiles en Cuba y muchos otros resuenan en los oídos de varias generaciones, que vivieron momentos de gran incertidumbre sobre la supervivencia de la humanidad. 

Por fortuna, la distensión fue ganando terreno y la caída del muro de Berlín y del llamado mundo socialista o del socialismo real, acabaron con un peligro inminente. Con todo, las nuevas tensiones surgidas en el tablero internacional conforman un futuro poco tranquilo para el futuro de las nuevas generaciones.

Reseña “Un, dos, tres”

Nada mejor que la Coca-Cola como representante de los valores americanos en la Europa de posguerra: así comienza la película de Billy Wilder Un, dos, tres, del año 1961. En ella, un representante de la compañía americana pretende introducir esta popular bebida en la Alemania comunista.

El guion de esta delirante comedia es fruto de la continuada colaboración del director con el guionista I.A.L. Diamond. Ambos  satirizan todos los tópicos y las situaciones que generaba el contexto de la Guerra Fría en Europa con un corrosivo juego de réplica y contrarréplica que tan bien dominaban como guionistas. Escribieron juntos 12 películas, entre ellas Con faldas y a lo loco y El apartamento.

Billy Wilder quería hacer la comedia más rápida de su tiempo, que no diera descanso al espectador y para ello contó con el actor James Cagney. Éste actuaba como una formidable marioneta de aspecto prodigiosamente vivo, como animado por un resorte perpetuo al servicio de un mecanismo impecable. Wilder, no muy frecuente en él, estuvo encantado y satisfecho con esta película y sobre todo con la intervención del actor.

En esta primera sesión del VI Ciclo de cine e historia Relatos fílmicos sobre la Guerra Fría contaremos con José  Antonio Mingorance para una introducción sobre el contexto histórico de  la Guerra Fría, así como realizará la presentación de la película María Luisa Ripalda. Después de la proyección del filme se dará paso a un coloquio.

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